1.- ¿Qué es una Institución de Mediación?

 

Tienen la consideración de instituciones de mediación las entidades públicas o privadas, españolas y extranjeras, y las corporaciones de derecho público que tengan entre sus fines el impulso de la mediación, facilitando el acceso y administración de la misma, incluida la designación de mediadores, debiendo garantizar la transparencia en la referida designación (art. 5 LMed.)

Deben designar para el ejercicio de la mediación a personas naturales que reúnan los requisitos y dar publicidad de, al menos, su formación, especialidad y experiencia.

Deben implantar sistemas de mediación por medios electrónicos, en especial para aquellas controversias que consistan en reclamaciones dinerarias.

Estas instituciones deben garantizar la transparencia en la designación de mediadores, tienen obligación de confidencialidad y asumen la responsabilidad directa derivada de la designación del mediador o del incumplimiento de las obligaciones que le incumben.

  

Las principales características de la mediación son:

 

  1. La mediación es una negociación asistida. Las partes actúan por sí mismas. Más concretamente, las partes actúan, negocian y proponen las soluciones.
  1. La mediación es un acto voluntario. Lo que significa que las partes deciden participar o no en el proceso de la mediación, pueden ponerle fin en cualquier momento y no están obligadas a llegar a un acuerdo. Por tanto, el acuerdo únicamente se firmará si las partes están conformes con el contenido del mismo.
  1. La mediación es un proceso que tiende al acuerdo y no a la reparación. 
  1. El mediador utiliza una estructura ya pautada y técnicas específicas para alcanzar los objetivos.
  1. La mediación está basada en el principio de confidencialidad, por lo que ni el mediador ni las partes pueden revelar lo ocurrido en las sesiones a no ser que cuenten con la autorización de los otros.
  1. La mediación se caracteriza por ser un procedimiento informal y flexible.
  1. El acuerdo producto de la mediación parte de los propios interesados, lo que constituye una garantía de que los intereses de las partes van a quedar salvaguardados.

 

 

2.- Los principios básicos de la mediación son:

 

  1. Carácter no “adversarial”

 

            La mediación se basa en la concepción positiva del conflicto, en el acercamiento empático a la visión, situación y problemas del otro y en la aceptación como promotora de soluciones creativas. Pretende ayudar a que las partes involucradas en el conflicto puedan negociar desde la colaboración  y posibilita la consecución de un acuerdo que se centre en sus intereses y necesidades. Corresponde al mediador la utilización de estrategias comunicacionales, cooperativas y negociadoras que le permitan identificar estas posiciones e intereses y ayuden a las partes la generación de soluciones satisfactorias para todos.

 

  1. Voluntariedad

 

            Son las partes quienes deciden si quieren o no involucrarse en un proceso de mediación para la solución del conflicto. La voluntariedad significa el respeto a la voluntad de las partes para aceptar, primero, la entrada en este procedimiento,  y segundo, el acuerdo alcanzado en él.

 

  1. Neutralidad

 

            La mediación supone la existencia de un compromiso por el que las partes aceptan expresamente, no sólo el propio procedimiento, sino también la figura del mediador, como tercero neutral e imparcial que va a ayudarles a poner solución a su problema, logrando por ellos mismos un acuerdo válido, satisfactorio y duradero. Es por ello que el mediador intervendrá sólo en aquellos casos en que pueda mantenerse neutral, teniendo claro el concepto de imparcialidad para lograr un trato similar a todas las partes.

 

     4.Confidencialidad

 

            Es ésta la única forma de que las partes expongan con sinceridad los múltiples aspectos del conflicto, por lo que estamos ante una condición sine qua non para que la mediación logre su éxito. Durante la mediación, a los participantes se les ofrece la privacidad más absoluta, y tiene la garantía de que lo que se dice no podrá ser utilizado por el mediador en otros ámbitos.

 

 

            3.- ¿Cuáles son las principales ventajas de la mediación frente a los tribunales y los procedimientos arbitrales?

 

 

La mediación es un instrumento eficaz para resolver las controversias cuando el conflicto jurídico afecta a derechos sobre los que sea posible disponer. Contribuye por lo tanto a concebir los Tribunales de Justicia como un último recurso para el caso de que no haya sido posible arreglar la situación por la mera voluntad de las partes.

 

En la mediación las partes resuelven por ellas mismas su conflicto con ayuda del mediador. No hay imposición ni del juez ni del árbitro. Las partes trabajan juntas en la solución y obtienen una satisfacción mayor y mejores soluciones que cuando la solución se impone desde fuera. Las partes pueden, por tanto, explora nuevas formas de solución, o incluso otras vías que no sean estrictamente posibles en un procedimiento judicial.

 

Esta circunstancia suele implicar un mayor respeto y más completo cumplimiento de las decisiones adoptadas por las partes debido, justamente, a que no les han sido impuestas. Disminuye así la conflictividad ante los tribunales con el consiguiente ahorro en recursos públicos.

 

Permite la intervención directa de las partes que expresarán sus puntos de vistas, propuestas, etc., favoreciendo su comunicación y el mantenimiento de las relaciones. En los procedimientos judiciales y arbitrales, sin embargo, los puntos de vista son normalmente expuestos por los abogados y las partes participan de forma más tangencial y según un procedimiento más rígido: sus posiciones suelen presentarse bajo la forma de enfrentamiento y no de colaboración.

 

El procedimiento de mediación es muy flexible y fácilmente adaptable a las necesidades de las partes. La circunstancia de que las partes no hayan previsto este procedimiento para afrontar sus conflictos no les impide ponerse de acuerdo para acudir a él y elegir el mediador, el lugar de las sesiones e incluso el idioma del procedimiento.

 

La mediación es privada y confidencial: no hay la publicidad de los procedimientos judiciales. Las partes pueden mantener confidencial incluso la propia existencia del proceso, permitiendo así que no se vean afectadas otras situaciones. Esta confidencialidad supone, además, el impedimento de que mediadores y quienes hayan intervenido en el procedimiento (salvo las excepciones legales), tengan que declarar o aportar documentos en un procedimiento arbitral o judicial derivado de su mediación.

 

El acuerdo de mediación que no concluye con éxito no produce el efecto de cosa juzgada, no sienta precedente, no supone la pérdida de ningún derecho, ni impide a las partes iniciar un procedimiento judicial sobre el mismo conflicto.

 

Las partes pueden tener un conocimiento previo del mediador designado, su experiencia, sus posibles conflictos de interés, etc. Por eso es más fácil que tenga un conocimiento específico del área de la mediación, su normativa y pueda así favorecer más a alcanzar el acuerdo.

 

En general tiene un coste muy inferior al procedimiento judicial o arbitral: no es obligatoria la presencia de abogado, ni procurador, no da origen al pago de tasas judiciales, no hay condena en costas y al ser un procedimiento mucho más flexible no está sometido al coste de presentación de las pruebas, en los términos de los procedimientos judiciales. Además, es posible conocer de antemano el coste del procedimiento o los criterios que se aplicarán para calcularlo.

 

La mediación supone un importante ahorro de tiempo: se puede establecer previamente el plazo para llegar a un acuerdo y no caben maniobras para alargar innecesariamente el procedimiento. Es más, conforme a la Ley, la duración será lo más breve posible y sus actuaciones se concentrarán en el mínimo número de sesiones. La posibilidad de iniciar de forma temprana la mediación cuando el conflicto acaba de originarse, hace aún más rápida la posibilidad de alcanzar una solución.

 

La estructura permite afrontar el conflicto y sentar las bases para una mejor solución de las relaciones entre las partes, sanar posibles heridas y acordar una forma mejor para encarar el futuro sin que la relación desaparezca como suele ocurrir en procedimientos judiciales o arbitrales. Es más, en el supuesto de que tras una mediación surgieran aspectos no resueltos o nuevos conflictos, éstos podrán ser afrontados mediante otra mediación con la base más asentadas gracias al procedimiento previo.

 

El acuerdo alcanzado puede ser elevado a escritura pública ante notario sin presencia del mediador, obteniendo así un título ejecutivo e incluso eficacia en otros Estados con las formalidades necesarias según los acuerdos internacionales suscritos por España. El cuerdo de mediación puede igualmente ser homologado en el curso de un procedimiento judicial por el propio juez conforme a las normas procesales.

 

FERNÁNDEZ FRÍAS, VERGARA Y GARCÍA BLANCA, S.C.P. cuenta en su equipo de abogados con mediadores en asuntos civiles y mercantiles inscritos en los registros del Ministerio de Justicia y del Ilustre Colegio de Abogados de Albacete.